Colectivo Cine Mujer

1975-1986MéxicoFeminismo
Activo de 1975 a 1986, el Colectivo Cine Mujer, fundado por Rosa Martha Fernández y Beatriz Mira, estudiantes del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), surgió en el marco de la Segunda Ola del feminismo y siguió el impulso de las movilizaciones estudiantiles del 68 en París y México, así como las ideas aprendidas sobre cine en Japón, país en el que estudió Fernández.
Biografía

A ellas se sumaron otras estudiantes de cine como Guadalupe Sánchez, Ángeles Necoechea, Sonia Fritz, Eugenia (Maru) Tamés Mejía, María Novaro y María del Carmen de Lara; se trató del primer grupo en México que incorporó mujeres técnicas en equipos de trabajo en distintas áreas: guión, dirección, sonido, montaje, fotografía. Las películas del colectivo pueden dividirse en dos etapas: una que sigue la idea de «lo personal es político», y otra segunda enfocada en distintos procesos de organización política, colectiva y militante, una etapa en la que lo personal fue también comunitario. 

 

Las películas de la primera etapa, de 1975 a 1981, siguiendo las ideas de la Segunda Ola, trataron la despenalización del aborto (“Cosas de mujeres”, 1975-1978); el reconocimiento del trabajo doméstico (“Vicios en la cocina”, 1978) y la sexualidad y la violación (“Rompiendo el silencio”, 1979). En esta época hay una búsqueda formal por la ruptura de un sistema de visualidad que entiende la categoría “mujer” desde un lugar subordinado a la mirada masculina. Son películas que reflexionan las formas de representar todo aquello que aún hoy participa de la opresión sistemática de las mujeres desde una dimensión cultural, médica y judicial. La mujer como ama de casa envuelta en aquello que Betty Friedan llamó  «la mística de la feminidad» (“¿Y si eres mujer?”, 1977). En una entrevista con la investigadora Elena Oroz, Rosa Martha Fernández declara: «Tratamos de que nuestro aporte desarme estos mecanismos […] y para eso hay que desentrañar lo aparentemente ‘natural’ en su marginación». 

 

El cine del Colectivo Cine Mujer se valió, entonces, de distintas “estrategias de desarme” no solo en un nivel discursivo, sino también formal. Una de ellas fue la tensión entre ficción y documental, como en “Rompiendo el silencio” en donde el testimonio de diferentes mujeres sobre la violación se cruza con la construcción del personaje de ficción de un violador, o la construcción ficcional de una estudiante en “Cosas de mujeres” que cede a un registro documental en el que el aborto se instala en un marco de discusión médica y legal. En esa tensión entre construir una ficción y mostrar una realidad, las directoras del colectivo investigaron y recogieron información con una urgencia movilizadora. Esta forma de trabajar la “docuficción”, como la llama Beatriz Mira, siempre fue característica al colectivo, es lo que las diferenció de la generación de cineastas posteriores, como Maryse Sistach, Dana Rotberg o Novaro —que comenzó su carrera con el Cine Mujer—. Otra peculiaridad es que no solo trabajaron con las fronteras entre lo real y la ficción, también incorporaron la animación de Guadalupe Sánchez muchas veces para dar cuenta de todo ese material que se escapaba tanto a la imaginación como a los datos duros: los sueños de las mujeres trabajadoras, como por ejemplo conocer el mar. 

El Colectivo Cine Mujer se transformó hacia finales de la década de los setenta y principios de los ochenta, en esta época fue importante la experiencia de trabajo con la Cooperativa de Cine Marginal o el Taller de Cine Octubre. Así, a las demandas de género se incorporaron las de clase, las reivindicaciones feministas adquirieron un carácter popular. Las películas de este período son: “Es primera vez” (1981), “Vida de Ángel” (1982), “Yalaltecas” (1983) y “Bordando la frontera” (1985) en ellas la intervención sobre lo filmado es mínima; es más pertinente el testimonio de las mujeres, su movilización y la urgencia del momento, como el terremoto de 1985, una de las mayores tragedias de la historia moderna en México. Aquí, la característica voz en off de Rosa Martha Fernández desaparece pero permanecen elementos como la música popular, “La Sonora Matancera”, la Banda Municipal de Yalalt o Violeta Parra.

Para el Colectivo Cine Mujer, la exploración formal, las estrategias de desarme, no agotó los temas ni las formas de hacer cine militante feminista. Una vez desintegrado, cada una de las integrantes siguió explorando el feminismo desde la militancia política o la diversidad sexual; no obstante, en ningún otro momento de la historia en el cine mexicano volvió a existir un colectivo que combinara el feminismo con la militancia política. Estas películas cuestionaron la forma de representar a las mujeres en el cine mexicano de su época, en la que prevalecieron la comedia erótica y un cine de autor que no por serlo dejó de reproducir estereotipos de género. Las películas de este colectivo nos recuerdan que la forma, más allá de los temas, siempre será revolucionaria.

Metodología

Las integrantes del Colectivo Cine Mujer solían reunirse en “juntadas feministas”, las que no se limitaban exclusivamente a mujeres vinculadas al ámbito cinematográfico. En estas reuniones participaban también estudiantes, trabajadoras, amas de casa y otras mujeres interesadas en las problemáticas de género. Se discutían tanto los temas urgentes del feminismo como aquellos que despertaban un interés particular entre las cineastas, como la organización comunitaria y las luchas sociales. Un caso emblemático surgido de estos encuentros dio origen a  “Vida de Ángel”, sobre un grupo de mujeres en una colonia del sur de la Ciudad de México, la película da cuenta de su resistencia y organización.

La producción cinematográfica del colectivo se caracterizaba por una lógica colaborativa y horizontal, en la que los roles durante el proceso de filmación eran rotativos y flexibles. En “Vida de Ángel”, por ejemplo, el proyecto se originó a partir de una investigación realizada por María Novaro. La dirección fue compartida entre Ángeles Necoechea y Beatriz Mira, quien también asumió la edición, la fotografía y participó activamente en la animación, realizada en colaboración con Guadalupe Sánchez. El sonido estuvo a cargo de Sonia Fritz, quien más adelante dirigiría “Yalaltecas”. Esta dinámica de trabajo colectivo permitió una participación equitativa entre las integrantes, fomentando el aprendizaje técnico y creativo de todas las involucradas.

Filmografía

- Cosas de mujeres (Rosa Martha Fernández, 1975-1978)
- Y si eres mujer (Guadalupe Sánchez, 1977)
- Vicios en la cocina (Beatriz Mira, 1978)
- Rompiendo el silencio (Rosa Martha Fernández, 1979)
- No es por gusto (Maricarmen de Lara, María Eugenia Tamés, 1981)
- Yalaltecas (Sonia Fritz, 1984)
- Vida de ángel (Ángeles Necoechea, 1982)
- Bordando la frontera (Ángeles Necoechea, Beatriz Mira, 1986)

Colaboraciones
Investigación realizada por Karina Solórzano
Contacto distribución: lagotagordagss@gmail.com